lunes, 29 de junio de 2009

LOS EJÉRCITOS PRIVADOS

LOS EJÉRCITOS PRIVADOS

envíado por Sibylla | 7 Septiembre 2006 | sin comentarios

Están formados por mercenarios que ganan hasta US$ 50 mil al mes. A la mayoría los contrata EE.UU. para no involucrarse directamente en ciertos conflictos. Ya operan en 50 países sin otra ley que la barbarie.

El vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, ideó en los años noventa la privatización de las fuerzas militares, que ha desembocado en la presencia de miles de agentes de seguridad en 50 países.

Irak es sólo un ejemplo entre más de 50 países. La proliferación en la última década de cientos de corporaciones mercenarias ha creado un poderoso mercado bélico global con capacidad para alterar el balance de poder entre las esferas pública y privada, civil y militar, nacional e internacional.

En la actualidad, en Irak trabajan cerca de 20.000 de estos soldados de más de 20 nacionalidades, lo que significa que hay un mercenario por cada nueve soldados. En la primera guerra del Golfo, en 1991, esta proporción alcanzó un máximo de uno a cien. En conjunto, constituyen el segundo contingente más importante de todos los que la coalición encabezada por Estados Unidos tiene destacados en Irak; su número de efectivos sólo es superado por los norteamericanos y está muy por encima de la cifra de británicos.

La Convención de Ginebra prohíbe expresamente el empleo de mercenarios, soldados de fortuna que luchan a título personal por dinero, de modo que las compañías privadas que ofrecen este tipo de servicios tienen mucho cuidado de no utilizar el término. Ellos trabajan para el Gobierno norteamericano y se autodefinen como "expertos en soluciones" que trabajan en "seguridad".

Estos soldados privados que operan en Irak están empleados por una veintena de empresas militares norteamericanas, las llamadas Private Military Contractors (PMC en sus siglas inglesas; Contratistas Militares Privados), que consiguen sus contratos directamente del Pentágono. En el caso de Irak, los mercenarios pueden llegar a cobrar hasta 350.000 dólares al año en función de la peligrosidad del trabajo. Sin embargo, esta elevada remuneración va asociada a unos riesgos considerables.

Mientras recrudecen las hostilidades en Irak, el Pentágono está preocupado por las actividades, el tipo de armamento y la disciplina de unos 20.000 guardias privados que operan en ese país como mercenarios contratados para proteger a las agencias y a los contratistas del gobierno norteamericano que participan en la reconstrucción iraquí.

En muchos casos buscan a personas que o bien sirvieron en los ejércitos de sus países o tienen amplia experiencia en materia de seguridad.

Países como Colombia, Chile, Filipinas o algunas naciones de América Central son considerados ideales para conseguir "mano de obra" más barata respecto a sus pares de Estados Unidos o el Reino Unido.

"El punto es que hasta los más veteranos están optando por retirarse de las fuerzas armadas para tener un sueldo mucho mejor en Irak. Les ofrecen tres y hasta cinco veces su salario", dijo a la BBC una fuente del ministerio de Defensa colombiano.

Las eufemísticamente llamadas “empresas de servicios militares” (PMF, en sus siglas en inglés) pueden mantener secretas sus actividades y clientes al no estar reguladas por ninguna normativa internacional, a pesar de ser ejércitos sin fronteras. El poder que se deriva de ese invisible protagonismo es tan enorme como sus ganancias: generan cerca de 150,000 millones de dólares anualmente. Y ésa es una cifra previa a la guerra de Irak.

Las PMF se encargan esencialmente de lo que los Estados ricos no quieren hacer o los pobres no pueden hacer. Permite a los ricos reducir sus presupuestos de defensa concentrándose en guerras prioritarias para su seguridad y subcontratando el resto, y hace asequible a los pobres un nivel de poderío militar del que carecen. “La realidad es que Occidente no quiere comprometer sus ejércitos en zonas como África, y de la única manera que los países pueden adquirir capacidad militar para poner fin a sus guerras es contratar los servicios”, dice Doug Brook, Presidente de la Asociación de Operaciones Internacionales de Paz, una organización formada por varias PMF que promueve misiones de pacificación.

El problema es que los Estados no son los únicos clientes, la lista abarca todo el espectro moral: desde dictadores, movimientos rebeldes o carteles de droga a gobiernos legítimos, empresas y organismos multinacionales e incluso ONG, de acuerdo con Singer. Al alcance de todos ellos está el comprar la estabilidad o inestabilidad.

Otra realidad es que los ejércitos de alquiler puedan ser utilizados por los Estados como vehículos clandestinos de política exterior. Lo cual explica en parte la apatía política por establecer leyes transnacionales que impusieran algún tipo de control. Es lo que Singer califica de una “tercera vía” que permita a los gobiernos “evadir restricciones legales”. Como las que intentó burlar el Reino Unido en 1997 cuando contrató a la PMF Sandline para intervenir en Sierra Leona y poder esquivar el embargo de la ONU de exportación de armas. (Sandline fue, junto con la surafricana Executive Outcome, la pionera de las empresas mercenarias de combate).

Guerra global, campo abierto para mercenarios

No hay nada que indique que EU, con su larga tradición de operaciones encubiertas, no haya privatizado parte de ellas. Especialmente la guerra global contra el terrorismo provee un campo abierto para este tipo de servicios.

De hecho, el Pentágono admite subcontratar ciertos interrogatorios. Un macabro caso ha salido a la luz en Irak con los abusos de reclusos en la cárcel de Abu Ghraib, en los que algunos de los participantes eran interrogadores civiles. Éstos, a diferencia de los soldados implicados, no han sido despedidos ni objeto de la ira social que han provocado las torturas, lo cual contribuye a reforzar la lógica de usar PMF para trabajos oscuros.


Fuente: http://www.jazztelia.com/sibylla/post/2006/09/07/los-ejercitos-privados

No hay comentarios: